Las sirenas son seres con la capacidad de comunicar dos mundos, a costa de no pertenecer por completo a ninguno de ellos. De ahí su soledad y aislamiento de los que hablan todos los mitos.
En origen, las sirenas eran seres alados, mitad humanos mitad pájaro, y sus esferas de influencia eran tanto la tierra como el cielo. Más adelante aparecieron (o fueron descubiertas) la existencia de sirenas mitad humanas mitad acuosas, que pertenecían tanto a la tierra como a las aguas y que habitaban en islas remotas, en arroyos y en fuentes.
Más las sirenas de Wilhelm Kray son peculiares; parecen dialogar de forma plácida con el pescador, que las escucha con semblante sereno. No existe en la escena el arrebato insufrible que padeció el valiente Ulises. El pescador, ataviado con un gorro frigio, atiende en actitud pensativa las palabras de las sirenas, con la mirada fija en sus labios, quizá sabiendo que, en el fondo, la vida que le proponen no es para él.
No es malo escuchar los cantos de las sirenas. La obra de Kray nos sugiere que el peligro para la cordura parece residir en olvidar el mundo al que uno realmente pertenece..
