La obra del constructivista Hoerle fue condenada y catalogada como «arte degenerado» por los nazis en 1933. Los artistas «degenerados» eran sancionados, inhabilitados para la enseñanza y su obra retirada de la exhibición o la venta.
En 1937 Munich albergó una exposición de Arte Degenerado, consistente en la exhibición de más de 650 obras de arte colgadas de forma caótica y rotuladas con frases injuriosas y denigrantes (ninguna forma de expresión artística se libró de la revisión moral. También el jazz fue considerado música degenerada).
