Hay personas que experimentan un sentimiento ambivalente de atracción y de repulsa ante la obra de Hopper: fascina tanto el tratamiento del color como las extraordinarias y armoniosas composiciones; pero repele lo que subyace.
H.P. Lovecraft provocó el mayor horror con aquello no se ve pero se percibe; lo que se intuye.
En Hooper lo que subyace es una melancolía desgarradora. Sus personajes parecen vivir una vida que les consume en acompañada soledad. Además de pigmento y linaza, los pinceles de Hopper rezuman veneno. Cada pincelada parece ser una venganza.
