La pintura relata un notorio juicio celebrado en París pocos años antes. Se trata del juicio por homicidio al actor que encarnó la figura de Pierrot y dotó al personaje, originario de la Comedia del Arte, de la imagen icónica que nos ha llegado hasta la actualidad: blanquecina, triste, melancólica y aullador de la luna (que Charlie Rivel actualizó).
Los hechos sucedieron cuando el actor paseaba con su familia por la calle. Un joven actor se le acercó vociferando burlas e insultos. El joven traspasó la línea roja que todos acarreamos pero que somos incapaces de ubicar e insultó gravemente a la mujer del actor. Este se revolvió y asestó un solo golpe de bastón en la sien del aprendiz causándole la muerte. El cuadro reproduce un momento de la vehemente defensa de su letrado. Una dramática escena costumbrista. El actor, transmutado en Pierrot, parece ajeno a la escena y a su destino.
