La Tisbe de Whaterhouse espera con ansia alguna señal de la presencia de Píramo al otro lado del muro que los separa. Conocemos gracias a Shakespeare (Sueño de una noche de verano) sus pensamientos más íntimos:

«¡Oh pared, tan a menudo llena de los gemidos que me has oído, por separarnos a mi bello Píramo y a mi! Mis labios de cereza han besado con frecuencia tus piedras…».

Ovidio nos contó en sus Metamorfosis la historia desdichada de ambos jóvenes, Tisbe y Píramo, que se enamoraron y desearon a través del muro que separaba sus respectivos hogares.

Todo muy antiguo, pasado de moda y sin valor práctico y real para la juventud de hoy en día. Por este motivo se han reducido las humanidades en los planes de estudio de nuestros jóvenes hasta casi su completo exterminio.

Pero los muros siguen existiendo, y se levantan de nuevos, más altos y más largos… Y las paredes que separan el amor y el deseo son ahora de brillante lcd.

Nada nuevo bajo el sol…

 

 

[John William Waterhouse. Tisbe (1909). Public Domain. Wikimedia Commons]