Venganza y Justicia son gemelas. Venganza nació unos segundos antes, a la par que el descubrimiento de la afrenta fruto de un deseo inherente de reparación, de reestablecimiento del equilibrio, y por eso es la primera en actuar. Es importante señalar que Venganza no actúa por placer sino por necesidad: trasladar al infractor el daño infringido a la víctima, en un reequilibrio que no tiene que darse en los mismo términos sino en la misma mesura (los tipos del Código Penal hacen la función de equivalencias) y para eso necesita de su hermana la Justicia.

Prud’hon no confunde la iconografía: Venganza sostiene la antorcha que ilumina pero Justicia empuña tanto la espada como la balanza. La Venganza desea reinstaurar el equilibro (Justicia es ajena al deseo y no actúa sino a petición) y Justicia se lo proporciona cuando las leyes están bien elaboradas. Venganza no depende de las leyes.

 

[Pierre-Paul Prud’hon. El crimen perseguido por la Venganza y la Justicia (1808). Public Domain. Wikimedia Commons]