Polonio transmitiendo a su hijo Laertes unos consejos de vida universales:

Recibe mi bendición, y procura imprimir en la memoria estos pocos preceptos: No publiques con facilidad lo que pienses, ni ejecutes cosa no bien premeditada primero. Debes ser afable, pero no vulgar en el trato. Une á tu alma con vínculos de acero aquellos amigos que adoptaste después de examinada su conducta; pero no acaricies con mano pródiga á los que acaban de salir del cascarón y aún están sin plumas. Huye siempre de mezclarte en disputas; pero una vez metido en ellas, obra de manera que tu contrario huya de ti. Presta el oído á todos, y á pocos la voz. Oye las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión. Sea tu vestido tan costoso cuanto tus facultades lo permitan, pero no afectado en su hechura; rico, no extravagante; porque el traje dice por lo común quién es el sujeto, y los caballeros y principales señores franceses tienen el gusto muy delicado en esta materia. Procura no dar ni pedir prestado á nadie; porque el que presta suele perder á un tiempo el dinero y el amigo, y el que se acostumbra á pedir prestado falta al espíritu de economía y buen orden que nos es tan útil. Pero sobre todo, usa de ingenuidad contigo mismo, y no podrás ser falso con los demás: consecuencia tan necesaria como que la noche suceda al día. Adiós, y él permita que mi bendición haga fructificar en ti esos consejos.

Hamlet. William Shakespeare (traducción de Fernández Moratín).